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Tema: Restauración de Citroen C-15

  1. #1
    Negociante Nivel I

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    Hecho x Mí Mismo Restauración de Citroen C-15




    Durante el verano de 2013, después de casi 10 años conmigo y 20 de vida, la carrocería de "la sequi", como me gusta llamar a mi furgoneta Citroen C-15, necesitaba de algunos mimos.




    Si bien la pintura se conservaba en muy buen estado general y con un brillo más que aceptable, habían comenzado a aparecer algunas picaduras en la parte baja de las puertas, otras en la puerta trasera izquierda por detrás de la matrícula y en el ángulo inferior derecho de la puerta trasera derecha, una en la esquina inferior del parabrisas en el lado izquierdo y un diminuto agujerito en la unión del techo con el lateral se había convertido en un respetable agujero de casi 5 mm de diámetro.

    Otra "herida" estaba del lado del acompañante, casi llegando a la rueda trasera, donde había quedado la marca de una columna suicida que me atropellara un día al salir de la cochera, y si bien no era un señor bollo, allí estaba.









    Además había algún que otro bollito. Uno en la aleta delantera derecha, producto de un niño que no sabía andar en bicicleta, otro en la puerta trasera, regalo de un vecino que quiso aparcar su furgón Peugeot Boxer dentro de la caja de la C-15, a pesar de que salta a la vista que no hay forma de meterlo, y uno en la esquina inferior delantera de la caja, detrás de la puerta del conductor, recuerdo de un bolardo.

    Luego de pedir presupuestos en los talleres de chapa y pintura del pueblo, el precio que me pasaran me parecía un gasto excesivo ya que el más bajo, unos 1800 euros, casi triplicaba el valor de la furgo en el estado en que se encontraba, y, obviamente, una vez pintada tampoco se podría recuperar el gasto en el caso de una hipotética venta.

    Aquí tuve que tomar la primer decisión importante, vender la furgoneta y con lo obtenido más los 1800 euros que costaba pintarla comprar otra, arriesgándome a adquirir un vehículo bastante viejo y desconocido o, quedarme con la C-15 haciendo caso al refrán que dice más vale malo conocido que bueno por conocer, e intentar restaurarla.

    Había dos inconvenientes, el primero la falta de un espacio donde poder trabajar tranquilo, sobre todo a la hora de pintar y el segundo, la poca experiencia que tenía para utilizar una pistola de pintura, hecho que llevó a tomar la decisión más difícil: donde y cómo hacerlo.

    Así llegue a Rolled On - Affordable Paintjobs un foro americano donde sus miembros comparten las experiencias de pintar sus vehículos "a rodillo". Los resultados que allí se muestran son muy pero que muy profesionales lo que me animó a embarcarme en la tarea de arremangarme y restaurar la C-15, pintándola "a rodillo" con algunos detalles personalizados.

    Primera fase, el interior

    Para practicar esta técnica de pintar a rodillo, conocer los productos a utilizar y evaluar resultados decidí comenzar por el interior, que también presentaba algunos detalles, como rayazos por las cargas, pegotes de cintas, y el citado agujerito del techo.





    Después de lijar a fondo, hubo que reparar el agujero, que no era lo suficientemente pequeño para taparlo sólo con masilla, pero tampoco exageradamente grande como para cortar y soldar un trozo de chapa, así que opté por hacer un remiendo muy poco profesional, pero sí muy rápido y efectivo.

    De un bote de Coca-Cola corté una tira de 2 cm de ancho por 4 cm de largo y lo pegué por dentro de la furgo con soldadura en frío de dos componentes. De esa forma, como la lata de Coca-Cola es de un aluminio, no se oxidaría y como es muy fino, y no haría un bulto excesivo. Una vez pegado, sólo tuve que emparejar el desnivel masillando para disimularlo lo más posible.



    Ya estaba listo para comenzar la experiencia de pintar un coche a rodillo, así que comencé por dar dos capas de imprimación Hempel UniPrimer. Después de una semana de espera para poder ver que tal quedaba, apliqué 6 capas de esmalte acrílico Bruguer, lijando entre capa y capa con lijas cada vez más finas, comenzando por la de 120 hasta llegar a la de 1200 y dejando secar 48 horas entre capa y capa para asegurar el agarre y curado de la pintura.





    Quiero destacar que tanto la imprimación de Hempel como el esmalte acrílico de Bruguer son productos de base agua, por lo que no son los más apropiados para pintar un coche, pero, dado que contaba con ellos y que no emiten olores, me pareció que valía la pena intentarlo con ellos antes de ponerme en gastos mayores.

    El resultado fue más que satisfactorio. El lijado entre capa y capa evitó la "piel de naranja" y el acabado fue más que aceptable teniendo en cuenta que la zona de carga es la más expuesta a roces y rayones.







    Quedaría pendiente el piso de la zona de carga, sin duda la parte más castigada del coche, pero ya veremos cómo lo arreglamos al finalizar el trabajo de pintura.

    El trabajo de chapa

    Dado el trabajo de chapa que había que realizar en el exterior, pensé que era buen momento para hacer algo que siempre había querido hacer, sacarle la "ceja" o "bigote" del morro y los protectores de los laterales porque nunca me habían gustado como quedaban, más aún luego de ver algunas C-15 a las que se los habían quitado, así que me puse manos a la obra la restauración, comenzando por la "depilación".

    Después de retirar todos los plásticos, hubo que cortar las piezas de chapa donde se anclan los plásticos que soportan la ceja y los protectores (vaya método más raro, un soporte para sostener otro soporte) con cuidado de no pasarse mucho con la amoladora para no dejar agujeros.

    A continuación comenzó el trabajo de lijado a fondo con lija de grano 80, para matar el brillo de las zonas que no necesitaban masilla y preparar las que sí la necesitaban y seguidamente un cepillado con el taladro para retirar la mayor cantidad de óxido en las zonas picadas.

    Por suerte, las picaduras de las puertas sólo eran superficiales, sin haber perforado la chapa, por lo que no habría más trabajo que nivelar el agujerito de la caja por fuera con masilla con fibra de vidrio, especial para rellenar ya que al secar toma más cuerpo que la masilla común.

    El bollo de la caja recuerdo de la columna suicida costó un poco porque era de difícil acceso desde el interior, pero poco a poco, martillo en mano, fue saliendo bastante, hasta que conseguí dejarlo lu suficientemente en línea para que llevara la menor cantidad de masilla.

    Terminado el chapeado, tocó atacar las zonas donde el cepillo no conseguía quitar el óxido, para lo que usé el Elimina Óxido de Bruguer, un producto que me ha dejado tan satisfecho que merece que le dedique un párrafo.

    Es un producto líquido, de una viscosidad similar a la de la cola blanca de carpintería. En zonas pequeñas se aplica a pincel, cuidando de que penetre bien en los poros que pueda haber en la chapa. Una vez aplicado, se lo deja actuar durante 24 horas, tras lo cual la chapa oxidada se torna negra y ya se puede masillar o pintar.



    Masillado

    Una vez preparada la chapa, comenzó el masillado, primero con masilla de fibra de vidrio donde los bollos erán más profundos o donde había pasado el eliminador de óxido y luego con masilla de poliester por encima de esta y en las zonas donde había quitado los soportes de los plásticos o los bollos no eran profundos, para lo cual utilizé un bote de masilla con fibra de vidrio y dos de masila de poliuretano de la marca Kraft.







    Después de la masilla llegó el turno de la imprimación. Aquí fueron 3 capas de la imprimación de Hempel, con un lijado entre capa y capa con lijas de 240 y 400, y una espera de una semana entre cada una. Con 2 capas hubiera bastado, pero por lo que quedaba en el bote decidí gastarlo en una tercera capa, algo de lo que luego me arrepentiría.











    Ya quedaban pocos días de buen tiempo, las primeras lluvias estaban llegando a Galicia y había que decidir entre continuar arriesgándome a que el mal tiempo me estropeara el trabajo, o dejarlo para el siguiente verano, por lo que opté esperar, dejando pasar el invierno y de paso ver que resultado daban los trabajos hasta ese momento realizados.

    Pasando el invierno

    Durante el invierno me dediqué a hacer algunos bricos y piezas tanto para la carrocería como para el interior.

    Para la carrocería fabriqué una pieza en fibra de vidrio a forma de labio para colocar en el centro del capot de la C-15 ya que está más alto que los laterales, lo cual se nota al quitar la ceja, dando la impresión de que el morro queda "con la boca abierta". Aproveché la chapa que originalmente soporta el plástico, para que ahora soportara la pieza de fibra de vidrio, y rellené la estrecha junta entre ésta y el capot con masilla de fibra de vidrio primero y masilla poliuretánica por encima.

    También en esa época realicé una bandeja que coloqué en la parte superior del parabrisas, con una caja central donde se esconde un ventilador y que lleva un pequeño cajón en la parte delantera donde guardar algunas cosas como gafas de sol, cables para cargar el iPod o el móvil, etc.

    Otros bricos realizados en esa época fueron la toma de corriente para mechero y de USB, el avisador de luces encendidas y una toma de corriente USB en el salpicadero.






    Retomando el trabajo

    Así, luego de 11 meses, llegamos a Septiembre de 2014, con unos resultados sorprendentemente satisfactorios. La imprimación había soportado el paso del frío y de la lluvia sin cuartearse o desconcharse, las zonas masilladas no se habían cuarteado, no habían aparecido nuevas señales de oxido y en la reparadas no se notaba que el óxido tratado hubiera ido a mayores, el parche del agujerito del techo seguía allí donde lo colocara y lo que más me preocupaba, la junta entre el capot y la pieza de fibra de vidrio no se había agrietado.

    Incluso lijé a fondo la reparación de la esquina del parabrisas, la esquina de la puerta trasera derecha y los bajos de la puerta derecha para ver si el óxido había avanzado por debajo de la masilla pero por suerte y gracias al elimina óxido de Bruguer, la chapa no presentaba signos de oxidación, por lo que sentí una gran satisfacción a pesar de haber trabajado en vano buscando óxido.

    El único punto "en contra" era que a raíz del áspero acabado de la imprimación, ésta reflejaba el paso del tiempo por la suciedad, la grasitud y los bichos "atropellados en la carreteroa" que se habían incrustado.

    Además, algunas de las zonas masilladas no habían quedado lo suficientemente lisas y se notaba algún bollito a contraluz, por lo que hubo que volver a lijar, masillar e imprimar (ay, si hubiera guardado el resto de imprimación...no hubiera tenido que comprar otro bote).






























    Eligiendo el producto

    Luego de reparar estos detalles, llegó el momento!!!! Había que empezar a pintar, pero antes, había que decidir que producto usar. Una pintura para coches era impensable, primero por el coste y luego porque la pintura para coches no se aplica a rodillo.

    Un esmalte sintético de los de toda la vida o uno acrílico como el que usara en el interior no me convencían ni siquiera por su bajo coste, sobre 11 euros el bote de 750 ml. Aunque por encima aplicara una capa de laca para proteger la pintura y hacer que durara más, pienso que más antes que tarde comenzarían los problemas de apagado del brillo o desconches.

    En el foro rolledon había visto que la mayoría utiliza la marca Rust-Oleum, pero esa marca aquí en Galicia no se consigue, lo único que pude averiguar es que tienen un representante en Barcelona, lo cual lo hacía inviable porque los gastos de envío podrían llegar a ser elevados.

    Por lo tanto, comencé por consultar en los comercios del pueblo. Por suerte en el pueblo contamos con una ferretería que no tiene nada que envidiarle a los centros de bricolaje, y una de sus líneas de productos comercializados es la marca Hempel, que se dedica a la fabricación de pinturas para los sectores industrial, de contenedores marítimos y naval y dentro de la gama de productos tienen un esmalte de poliuretano de dos componentes a un precio de 22 euros el bote de 750 ml con un rendimiento teórico de 14 m2/litro, con lo que se necesitaría 1 litro de producto por capa, ya que la superficie de la carrocería de la C-15 es de aproximadamente 14 m2.



    Buscando productos similares, la marca Titán ofrece un esmalte de poliuretano de similares características, pero el precio del bote asciende a 29 euros y en la firma distribuidora a la que me remitieron desde la fábrica sólo la comercializan sobre pedido, a principios del verano y por cantidades superiores a 6 litros (8 botes), con lo que quedó descartada.

    Y como quería darle un toque de otro color para que no quedara monocromática, decidí comprar un bote de Esmalte directo sobre óxido Hammerite de acabado forja.



    En cuanto al tipo de rodillo, es muy importante porque no cualquier rodillo sirve. El de espuma de goma, tan útil a la hora de aplicar esmalte sintético o esmalte acrílico es completamente inservible ya que aún el de poro más fino (poro 0) deja un efecto "piel de naranja" que echa por tierra el trabajo. La marca Rolux fabrica varios tipos de rodillos, entre ellos el "flocado", especial para lacar metales, con el núcleo de espuma de goma recubierto por una especie de tela lo que le da un aspecto de la piel de un melocotón y que ya utilizara cuando pintara el interior con excelente resultado.




    A Pintar

    Así que, luego de una lijada para retirar los restos de suciedad, grasitud y cadáveres de insectos, y una buena limpieza con disolvente, tocaba ponerse a pintar.

    Siguiendo la rutina de ir pintando aquellas zonas en las que si algo salía mal, podría rectificar con poco trabajo, comencé por la zona baja de la carrocería y las defensas, a los que apliqué una capa de Esmate Hammerite acabado forja.







    No quedaba del todo mal, pero el acabado forja, tan "arenoso" y el color más oscuro de lo que esperaba hicieron que replanteara la situación, así que al día siguiente decidí encarar la parte superior y ver si con el nuevo color el gris forja combinaba bien y podría salvarse o habría que cambiarlo.

    Así, al día siguiente llegó el momento de pintar la carrocería. Aquí la incóginita era cómo "funcionaría" la pintura. Una cosa son los datos que aparecen reflejados en la ficha técnica del producto y otra, a veces muy distinta, lo que realmente sucede una vez que estás en faena. Me preocupaban especialmente la vida util de la mezcla y el rendimiento.

    Las pinturas de dos componentes tienen la particular condición de que, una vez mezclada la pintura con el catalizador comienza una reacción química más o menos rápida que hacen obligatorio su uso antes de que dicha reacción se complete y el producto seque endureciéndose. Según la ficha técnica, la vida útil de esta pintura era de sólo dos horas, por lo que tocaba mover el rodillo lo más rápido posible.

    En cuanto al rendimiento teorico sería necesario 1 litro para dar una capa completa. Siendo que el bote de pintura preparada es de 750 ml (600 ml de pintura y 150 ml de catalizador), teóricamente necesitaría algo más de un bote, pero menos de dos, con lo que, acabado el primer bote habría que preparar un poco más de pintura con el riesgo que hubiera una diferencia en el color entre ambos botes al prepararlos por separado. Así que, decidí encintar el techo, dejando el rectángulo que forman los cuatro anclajes de la baca para pintar al final.

    Con esas preocupaciones me puse a la labor. Mezclé el catalizador con la pintura y como el catalizador es algo espeso agregué algo de thinner en su lata para aprovechar el resto que allí quedaba. Luego agregué thinner hasta llegar a 40 ml, el 5% de la mezcla según la recomendación del fabricante y comencé a pintar. Como el rodillo medía unos 12 cm era difícil pintar en las concavidades, así que esas zonas las pinté primero con el pincel bien cargado, emparejando luego con el rodillo.

    Primero la caída del techo, luego el costado derecho, el lateral de la caja, la puerta y la aleta delantera, seguidamente el costado izquierdo en el mismo orden, el techo de la cabina, las puertas traseras y por último el capot.

    Llegado a este punto, habían transcurrido 3 horas, la furgo estaba prácticamente pintada y lo mejor era que aún quedaba pintura suficiente para completar el techo y las jambas de las puertas delanteras y del capot y la parte baja de la defensa delantera y la pintura seguía estando fluida, y era utilizable a pesar de haber superado el tiempo de vida útil teórico, por lo que continué pintando. Media hora después todas las partes recién mencionadas estaban pintadas y aún quedó pintura para la parte interna de las puertas que es visible.

    Grande fue el alivio al ver que con un bote alcanza justo para pintar toda la furgoneta y que, a pesar de demandar un tiempo que es casi el doble de la vida útil teórica, la pintura no se endureció en el bote.

    En cuanto al resultado, la pintura cubre muy bien y seca al tacto en un par de horas. El rodillo "corre", aunque, al tener el núcleo de esponja, a medida que pintaba se fue hinchando, llegando a desprenderse el extremo del mismo cuando estaba por finalizar el techo, dejando pegada alguna "miguita" de esponja por lo que supuse que para las capas siguientes seriá mejor utilizar más de uno.

    Si bien la pintura no endureció antes de acabarla, a medida que pasaba el tiempo, especialmente al final, se notaba más espesa, con lo que su aplicación costaba un poco más. Además, el rodillo, ya maltrecho, se "agarraba" un poco, dejando algo de "piel de naranja" y quedando alguna marca.















    Al día siguiente, luego de un lijado superficial con lija de 240 para emparejar algun que otro chorreón y permitir un mejor agarre, le di la segunda mano, con mucho mejor resultado ya que el rodillo no sufrió roturas y consumió menos pintura que en la primera, por lo que aproveché para dar una capa en zonas que no habían sido pintadas, como el interior del capot y el marco de las puertas traseras.



    Llegó el quinto día, la pintura lucía muy bien, con menos piel de naranja que después de la primer capa, muy pareja y muy brillante, así que me puse con la zona baja que pintara de gris forja y que, como dije anteriormente, no estaba del todo convencido. Luego de un lijado el efecto arenoso desapareció, quedando la superficie muy lisa, pero como el tono era más oscuro de lo que esperaba, fuí a por un bote de la misma marca pero de acabado liso que en el muestrario se veía más claro que el acabado forja. Luego de dar una capa el resultado era el esperado, por lo que dí por finalizada la labor en esta zona.







    En cuanto al resto de pintura azul que sobrara luego de la segunda capa, si bien se había espesado algo, no estaba completamente seco y duro, por lo que le agregué un poco de disolvente y me permitió corregir un par de imperfecciones con un pincel muy fino.

    En un principio suponía que para que el trabajo quedara todo lo bien que esperaba, sería necesario dar al menos 4 o 5 capas, pero visto el resultado y teniendo en cuenta el coste, de momento quedará así, sólo con 2 capas. Dejaré que la pintura cure durante una semana y luego veré si continúo pintando o procedo a pulir.

    Por lo pronto, al quitar el papel protector de la zona baja quedó pegado un trozo de cinta de carrocero que me dió la idea de pintar una franja contrastante que separe la parte baja de la superior.

    Pues he llegado al final del proceso. Hoy le he dedicado el día al montaje de las piezas que había quitado (faros, defensas, gomas de puertas). Como dije antes, queda dejar pasar unos días para que cure la pintura y procederé a lijar y pulir y mientras montar, en cuanto lleguen, algunos detallitos que he encargado la semana pasada, como las resistencias para los intermitentes leds, el voltímetro-amperímetro, el botón de arranque, el termómetro de interior y exterior, el sensor de aparcamiento, etc.

    El resultado final es este:







    Última edición por ezefamo; 19/02/2015 a las 23:11

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