Hecho por Nosotros Mismos

La Wiki del Hágalo Usted Mismo y la Bricopedia en Internet
 
PortalÍndiceFAQBuscarRegistrarseConectarse
HxNM REQUIERE COLABORACIÓN
Opciones de apoyo

Para mayor información visita este tema, clic aquí

Llave de Ajuste Coflex
Visitanos en las Redes Sociales
Síguenos en Facebook Síguenos en Pinterest Síguenos en Twitter Únete a la comunidad G+
Índice Compacto
ARTES y OFICIOS, Seguridad, Últimos artesanos, Albañilería, Libros de Albañilería, Construcción de viviendas, Mecánica automotriz, Libros de Mecánica, Mecánica Otros Vehículos, Carpintería en madera, Libros para Madera, Tornería en madera, Soldadura y Herrería , Libros de Soldadura y Herrería, Tornería mecánica, Plomería, Libros de Plomería, Electricidad, Libros de Electricidad, Agricultura, Libros de Agricultura, Modelismo, Libros de Modelismo, Libros no especificados, HERRAMIENTAS, Informática, Libros de Informática, Programas, Manuales, Eléctricas, Industrial, Folletos de herramientas, Folletos Materiales, HOGAR, Mantenimiento, Libros de hogar, Bricolaje, Electrodomésticos, Tips, Cocinas y estufas, Hornos y asadores, Ellas, Niños, Mascotas, Gastronomía, DEPORTES, Camping, Libros de Camping, ECOLOGÍA, Reciclaje, Energía solar, Energía eólica, Otras, USO LIBRE, Mundo, General, Reflexiones, Biografías, Humor, Música, NAVEGACIÓN DEL FORO, Reglamento, Anuncios, Pedidos, Tutoriales, Consultas, Pruebas, Navidad

Comparte | 
 

 Psicología: Las Mentiras

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Casilisto
Admin
Admin
avatar

El miembro no ha recibido ninguna advertencia

MensajeTema: Psicología: Las Mentiras   Miér 05 Mayo 2010, 1:53 pm

Hola amigos:

¡No! ¡Tranquilos!
¡No me convertí en médico! risa risa

Les comento que leyendo el diario La Nación (Repca. Argentina), encontré estos dos artículos interrelacionados, referidos al tema, y creí oportuno publicarlos aquí, de modo que podamos participar junto con los médicos del Foro, con nuestras opiniones, consultas y aportes.
Espero que sea del agrado de todos ustedes.

A) ¿Por qué mentimos?

Desde la mentira inocente, la piadosa o la que encierra alguna oscura intención, todos las decimos en mayor o menor medida; claves para descubrir cuando nos engañan

Si bien, por estructura, hay cerebros con más capacidades que otros, mentir es un aprendizaje que se inicia a muy temprana edad. Todo padre siempre amenazó con castigar a su hijo en caso de descubrirlo en una mentira. Sin embargo, por historia, los padres son, para sus hijos, los primeros "maestros de la mentira". Ellos nos enseñaron a fingir y atentar contra la verdad por temor a ser castigados.

Cuando en cada cumpleaños las tías vienen con un regalo horrendo e inútil para los ojos de un niño, todo sobrino, ya desde los tres años, está prolijamente entrenado y capacitado para poner la sonrisa más falsa y el "gracias" que no se lo creía ni Dios.

Partamos de una idea esencial: las mentiras tienen relación directa con la autoestima. Mentimos cuando nuestro ego se ve amenazado o cuando, a toda costa, queremos sacar provecho de una situación. En este contexto, no es difícil entender que la mentira es un mecanismo de defensa, un arma más para la supervivencia. Pero como en todo, hay un límite.

Aquí, una primera diferencia esencial. Están quienes en este laberinto de espejos sienten culpa, remordimiento o, al menos, incomodidad. Así como están quienes no padecen ni el más mínimo estrés en el intento. Aunque cueste creerlo, hay muchos hombres y mujeres entrenados para el engaño, sin siquiera sentir que están mintiendo. En mayor o menor escala, se convierten en fanáticos de sus capacidades mitómanas y se enorgullecen de hacer negocios o manipular al otro.

La mentira no discrimina escenarios. Mienten jefes y empleados, maridos y esposas, alumnos y maestros. Todos mentimos varias veces a lo largo del día. En verdad, segunda diferencia esencial, hay tantos mentirosos como tipo de mentiras podamos identificar.

¿Cuántos tipos de mentiras podemos suponer?

La mentira inocente , muy común en la vida social, la nos evita herir emocionalmente a los demás.
La mentira beneficiosa o solidaria , la que se usa para tratar de ayudar a los demás.
La mentira maliciosa , las que se dicen por venganza, para obtener algún beneficio o ganar en situaciones competitivas.
La mentira engañosa , la más perversa, porque pretende hacer daño o aprovecharse de la situación sin escrúpulos.
También está el autoengaño , que permite que uno abuse del alcohol, el tabaco o la comida sin sentirse adicto o desconociendo el daño capaz de ocasionarse a sí mismo.

Cuando hubo que aprender a mentirle a las tías por temor al castigo, cuando hubo que gritar "yo no fui" (con las manos en alto, por supuesto, para ser más creíbles) por temor a la condena, lo que hubo en esa experiencia, como en tantas otras similares, fue una primera lección de lo que, año a año, serviría para "zafar" de los peor. Sin saberlo, desde chicos nos entrenamos para la mentira y, con más o menos pudores o culpas, es durante la adolescencia cuando se suele sacar mayor provecho del "bonus" . Eso sí, llega un momento en la vida en el que, naturalmente, se opta entre dos caminos: uno, el de ser parte de las estadísticas que sostienen que a partir de los 30 se empieza a mentir menos; o el otro, en el que de tanto practicar se han conseguido las herramientas necesarias para desatar "ciertas pasiones profesionales inescrupulosas".

Sin ánimo de generalizar y mucho menos con intenciones de dar nombres (valga la ironía), muchos de los llamados "mentirosos naturales" ? quienes han aprendido a mentir desde muy chicos para evitar castigos- se han convertido en brillantes abogados, políticos, comerciantes y actores.

Todos mentimos a diario, pero no todos tenemos la capacidad de ser "buenos mentirosos". El cerebro está compuesto por sustancia blanca y sustancia gris. La materia blanca está constituida por fibras, que serían "los cables de nuestra computadora". La sustancia gris, formada por neuronas, "sería nuestro disco duro", y conforma la corteza cerebral.

En 2005, un estudio científico descubrió que los mentirosos o farsantes tienen entre un 22 y un 25 por ciento más de materia blanca que las personas honestas. Los autores principales de este estudio, los psicólogos Yaling Yang y Adrian Raine, creen que "cuanto más cableado tenga un sujeto el lóbulo prefrontal mayor facilidad posee para mentir".

"Pensamos que la materia blanca extra en los cerebros mitómanos provee a la persona con la capacidad cognitiva para mentir", explicó entonces el doctor Yaling Yang. Regla de tres. Cuanto más grande sea tu cerebro (¡cerebro, no cabeza!), más capacidad para mentir. Cuan más capacidad de razonamiento, más complejas y elaboradas podrán ser las mentiras.

Los estudios sobre la mentira son un plato delicioso para los científicos. Hay tantos elementos involucrados en el proceso que siempre hay algo por descubrir. Recientemente, en las universidades de Portsmouth, en Gran Bretaña, y Bergamo, en Italia, investigadores descubrieron que los mentirosos mantienen la calma porque necesitan de una mayor concentración para adulterar la verdad.

Detector de mentiras

Las sucesivas investigaciones afirman que el temperamento mitómano no es tan fácil de reconocer. Cada vez que se miente se libra una lucha interna emocional. Será habilidad del que miente que esos indicadores sean inadvertidos. Aún no existe un sistema perfecto para detectar mentiras, sin embargo, las emociones involucradas a la hora de mentir dejan evidencias y todos podemos ser descubiertos.

La American Psychiatric Association elaboró una guía de referencia de expresiones verbales y no verbales que desnudan la mentira. Para probar la técnica, aprovecharon los videocasetes con las declaraciones del ex presidente Bill Clinton cuando su affaire con Monica Lewinsky tomó estado público. Tras testear las declaraciones falsas de Clinton, los psiquiatras verificaron la efectividad de estos criterios.

Algunas de las acciones que suelen evidenciar cuándo alguien no dice la verdad son:

- El cuerpo se inclina más hacia adelante.

- Bebe y traga más.

- Se toca más la cara.

- Evita cruzar la mirada con otros.

- Disminuye el parpadeo.

- Aumentan la cantidad de negaciones y de errores en el discurso.

- Se incrementa el tartamudeo en el habla

Paul Ekman es uno de los mayores expertos en la mentira y las expresiones faciales. En su libro Cómo detectar mentiras. Una guía para utilizar en el trabajo, la política y la pareja (Ediciones Paidós), deja en evidencia las herramientas con las que, desde 1991, permitían detectar al 85% de los mentirosos.

En 1972, Ekman desarrolló una lista de emociones básicas propias del hombre, a partir de investigaciones transculturales en individuos destacados de la tribu de Papúa Nueva Guinea: repugnancia, felicidad, ira, miedo, sorpresa, tristeza. En 1990, las amplió a quince, convencido de que las expresiones faciales de las emociones no son determinadas culturalmente, sino que son más bien universales y tienen, por consiguiente, un origen biológico, tal como planteaba la hipótesis de Charles Darwin.

El psicólogo social Mark Frank, colaborador de Ekman en varias investigaciones, clasificó los micromovimientos involuntarios de los 44 músculos faciales del ser humano, identificando patrones de microexpresiones como los de mentira, engaño, tensión o desconfianza, y, utilizando la numeración de Ekman, ha generado en la Universidad de Buffalo un programa informático capaz de leer tales microexpresiones y valorarlas.

Las microexpresiones son expresiones emocionales que abarcan todo el rostro y duran apenas una fracción de lo que duraría la misma expresión en condiciones normales, como si se la hubiese comprimido en el tiempo; son tan veloces que por lo general no se las ve.

Las mentiras, éxito en TV

Las investigaciones de Ekman, son la clave del éxito de la serie Lie to Me . La trama de cada episodio está basada en la actividad de un equipo formado por especialistas en detectar mentiras y analizar el comportamiento de las personas. Las expresiones y gestos son detectadas por el equipo, quienes prestan sus servicios a diversas entidades como el FBI, la polícia, empresas particulares u otras personas.


Algunas pistas para descubrir mentiras

1. El que miente evita cualquier referencia a su persona en sus mentiras, así como la utilización de palabras como "yo" o "mí".

2. Evitan mencionar el nombre de la persona sobre la que mienten.

3. Ofrecen una "representación" impecable.

4. La voz del que miente sube de volumen debido a la tensión asociada con la mentira.

5. Cuando habla se come las palabras

6. Honestamente, sinceramente, francamente, son algunas de las palabras y frases que comúnmente indican un intento de engaño

7. "Créeme", significa, a menudo, lo contrario.

8. Hay un aumento significativo del movimiento de las manos hacia la cara.

9. La sonrisa se muestra torcida.

10. Aumenta el pestañeo.

11. El mentiroso diestro mira hacia su izquierda mientras miente y el mentiroso zurdo, hacia su derecha.

12. Es muy común la contracción de los músculos faciales.

13. Brazos y/o piernas cruzadas.

14. Dilatación de las pupilas.

15. Gestos que entran en contradicción con las palabras.

16. Muestras de excesiva amistad o carcajadas.

17. Expresiones tipo que se usan más frecuentemente para convencer de que se está diciendo la verdad:

- "Confía en mí"

- "No tengo ninguna razón para mentir"

- "Hablando francamente"

- "Te digo la verdad"

- "¿Por qué tendría que mentirte?"

- "Para ser totalmente sincero contigo"

- "¿Haría yo algo así?"

Por Eduardo Chaktoura Especial para lanacion.com


B) Las patas de la mentira

Mentimos desde chicos y por toda clase de razones: para evitar el castigo, para acercarnos a nuestros pares, para sentir que podemos tener el control. Ahora existe una singular teoría sobre cómo se desarrolla el hábito: imitando a los mayores

En los últimos años, un grupo de investigadores se decidió a tratar de entender por qué mienten los niños. Para un estudio destinado a evaluar la mentira entre adolescentes, la Dra. Nancy Darling, entonces en la Universidad Estatal de Penn, congregó a un grupo de unos doce estudiantes, todos menores de 21 años. A cada uno le entregó un mazo de 36 tarjetas, cada una de las cuales consignaba un tema en el que a veces los adolescentes les mienten a sus padres. Con una pizza y una Coca, cada adolescente revisó el mazo junto a dos investigadores, señalándoles las cosas sobre las que mentía a sus padres, y por qué.

“Empezaron diciendo que los padres les daban todo y que uno debería contarles todo”, dice Darling. Al final, vieron cuánto mentían y cuántas reglas familiares habían transgredido. Según la investigadora, el 98% de los chicos consultados dijo que les mentía a sus padres.

De los 36 temas consignados en las tarjetas, cada adolescente dijo mentirles a sus padres en un promedio de 12. Mentían respecto de la manera en que gastaban la plata que recibían de ellos, acerca de si habían empezado a tener relaciones sexuales y sobre la ropa que se ponían cuando no estaban en sus casas. Mentían sobre la película que habían ido a ver y respecto de con quién habían ido. Mentían en cuanto a su consumo de alcohol y de drogas, y lo hacían también si estaban saliendo con amistades que sus padres desaprobaban.

El hecho de ser estudiantes excelentes no cambiaba mucho las cosas; tampoco había grandes cambios en el caso de chicos con gran número de actividades: ninguno de ellos estaba tan ocupado como para no transgredir algunas reglas.

Durante décadas, los padres han considerado que la franqueza es el rasgo más apreciado en sus hijos. Otros, valores como la confianza en sí mismos y la sensatez, ni siquiera se le aproximan. Los jóvenes reciben este mensaje. En las encuestas, el 98% dijo que la confianza y la franqueza eran esenciales en una relación personal. Según la edad, entre el 96 y el 98% dijo que mentir era malo moralmente. Entonces, ¿en qué momento el 98% que cree que mentir está mal se convierte en el 98% que miente?

Un hito del desarrollo

Todo empieza muy temprano. De hecho, los niños brillantes –los que tienen mejores resultados académicos– empiezan a mentir a los 2 o 3 años. “La mentira está relacionada con la inteligencia”, explica la doctora Victoria Talwar, profesora adjunta de la Universidad McGill de Montreal y una de las mayores expertas en la conducta mentirosa de los niños. Aunque pensamos que la veracidad es la mayor virtud de un niño pequeño, resulta que mentir es, en realidad, su capacidad más notable. Un niño que miente debe reconocer la verdad, concebir intelectualmente una realidad alternativa y ser capaz de “venderle” convincentemente a alguien esa nueva realidad. Por lo tanto, mentir exige un desarrollo cognitivo avanzado y habilidades sociales que la veracidad no requiere. “Es un hito del desarrollo”, concluyó Talwar.

Y esto pone a los padres en la situación de sentirse condenados o bendecidos... Si su hija de 4 años es una buena mentirosa, eso es señal de que es inteligente. Y los niños listos son los que corren más riesgo de convertirse en mentirosos a repetición. Cuando cumplen 4 , la mayoría de los niños empieza a experimentar con la mentira para evitar castigos. Por eso mienten cuando evalúan que el castigo es una posibilidad. Un niño de 3 años dirá “no le pegué a mi hermana” aun cuando sus progenitores lo hayan visto hacerlo.

La mayoría de los padres oye mentir a su hijo y supone que es demasiado pequeño para entender qué es una mentira o que mentir está mal. Suponen que dejará de hacerlo cuando sea más grande y aprenda a distinguir. Talwar descubrió que es exactamente al revés: los que entienden temprano la diferencia entre la mentira y la verdad, usan ese conocimiento para su provecho, lo que los hace más proclives a mentir cuando se les da la oportunidad.

Según Talwar, los chicos “se acostumbran” a mentir. En estudios en los que se observa a los niños en su entorno natural, uno de 4 años mentirá una vez cada 2 horas, y uno de 6 mentirá una vez cada hora y media. Las excepciones son pocas. Para el momento en que alcanzan la edad escolar, las razones para mentir se tornan más complejas. Evitar el castigo sigue siendo el motivo primordial, pero la mentira también se vuelve un medio para aumentar el poder y la sensación de control. Los niños manipulan a sus amigos con burlas, se jactan para afirmar su status, y aprenden que pueden engañar a sus padres.

En la primaria, muchos empiezan a mentirles a sus pares como mecanismo de defensa, para aliviar frustraciones o llamar la atención. Cualquier aluvión de mentiras es una señal de peligro: algo ha cambiado en la vida del niño de una forma que le resulta perturbadora. “Con frecuencia, mentir es un síntoma de un trastorno de conducta más importante –explica Talwar–. Es una estrategia para mantenerse a flote.”

En estudios longitudinales, la mayoría de los niños de 6 años que mentían mucho empezó a hacerlo menos, gracias a la socialización, a los 7 años. Pero si mentir es para ellos una estrategia exitosa para manejar situaciones sociales difíciles, seguirán haciéndolo. Cerca de la mitad de los niños miente, y si siguen haciéndolo mucho a los 7, es probable que sigan así durante el resto de la infancia. Se han convertido en adictos.

“Mi hijo no miente”, insistía Steve, un padre de poco más de 30 años, mientras miraba a Nick, su hijo de 6, que jugaba con una investigadora en el laboratorio de Talwar en Montreal. Steve describía a su hijo como un niño de buen humor y sociable. “Yo nunca lo he oído mentir”, dijo. Había llevado a su hijo al laboratorio después de ver un anuncio en una revista para padres que preguntaba: “¿Su hijo puede diferenciar la verdad de la mentira?” La idea de que su hijo no fuera sincero con él le resultaba profundamente perturbadora. Durante el estudio, Nick engañó, mintió y luego volvió a mentir. Lo hizo sin vacilar, sin un atisbo de remordimiento.

Uno de los experimentos –una variación de otro llamado paradigma de resistencia a la tentación– se conoce en el laboratorio como “el juego de espiar”. Una de las investigadoras de Talwar le dijo a Nick que jugarían a las adivinanzas. Nick debía sentarse de cara a la pared y tratar de adivinar cuál era el juguete que ella sacaba, basándose en el sonido que hacía. Si adivinaba 3 veces, ganaba un premio. Los 2 primeras fueron fáciles: un auto de policía y una muñeca que lloraba. Nick saltó en su silla, encantado, al acertar ambas veces. Después, la investigadora sacó una pelota de fútbol e hizo sonar una versión de Para Elisa, de Beethoven. Nick no supo qué contestar. Entonces, la investigadora dijo que debía salir un momento de la habitación y le advirtió que no espiara mientras tanto. Desde una cámara oculta vio cómo Nick se dio vuelta, a los 13 segundos. Apenas regresó, Nick –otra vez de cara a la pared– anunció triunfante: “Una pelota de fútbol!”. La investigadora le pidió que esperara hasta que ella se sentara. El niño entendió que su respuesta debía sonar más dubitativa, y preguntó, vacilante: “¿Una pelota de fútbol?”

Se le dijo que era correcto, y se le preguntó si había espiado: “No”, dijo rápidamente. Y su rostro se iluminó con una gran sonrisa. Sin un solo matiz de sospecha en su voz, la investigadora le preguntó cómo había descubierto que el sonido procedía de una pelota de fútbol. Nick apoyó el mentón en las manos y dijo: “La música sonaba como una pelota. La pelota sonaba como si fuera blanca y negra”. Nick añadió que la música sonaba como la de las pelotas con las que jugaba en la escuela, que emitían un chillido. Y que la música sonaba como el chillido que escuchaba cuando pateaba una pelota. Para enfatizar su idea, refregó con la mano un costado de la pelota.

Este experimento no era sólo una prueba para ver si los niños mienten cuando son sometidos a la tentación de hacerlo. También buscaba probar la capacidad del niño de sostener la mentira, dando explicaciones plausibles y evitando contradicciones. Así que la investigadora aceptó sin cuestionamientos el hecho de que las pelotas de fútbol tocan Beethoven cuando las patean y le dio a Nick su premio. El niño estaba encantado.

El 76% de los chicos de la edad de Nick aprovecha la ausencia de los investigadores para espiar durante el juego y, cuando se les pregunta si espiaron, el 95% miente. Pero a veces las investigadoras les leen un cuento antes de preguntarles si espiaron. Uno es Pedro y el lobo, la versión en la que el niño y las ovejas son devorados por causa de las repetidas mentiras de Pedro. Alternativamente, les leen George Washington y el cerezo, en el que el pequeño George confiesa a su padre que ha talado ese árbol con su hacha. Termina con la respuesta del padre: “George, me alegra que hayas talado el árbol después de todo. Escucharte decir la verdad en vez de mentir es mejor que tener mil cerezos”.

Aprender de los grandes

Ahora bien, ¿cuál de los dos cuentos creen que redujo más la cantidad de mentiras? Entre 1300 personas consultadas, el 75% pensó que Pedro y el lobo funcionaría mejor. Sin embargo, esta fábula no redujo en absoluto la cantidad de mentiras en los experimentos. De hecho, después de escuchar el relato, los chicos mintieron incluso algo más de lo normal. Mientras tanto, el hecho de escuchar George Washington y el cerezo –aun cuando Washington fue reemplazado por un personaje menos célebre para eliminar su potencial influencia sobre los niños de más edad– redujo la cantidad de mentiras de los niños un 43 por ciento.

Pedro el pastor sufre el castigo, pero que las mentiras tienen castigo no es nuevo para los niños. Agravar la amenaza del castigo por mentir sólo vuelve a los niños más conscientes del potencial costo personal, no les muestra cómo sus mentiras afectan a otros. Los expertos descubrieron que los niños que viven bajo amenaza constante de castigo no mienten menos. Se convierten en mejores mentirosos a temprana edad: aprenden a ser atrapados con menor frecuencia.

En última instancia, no son los cuentos infantiles los que logran que los niños dejen de mentir, sino el proceso de socialización. Pero la enseñanza del cuento del cerezo es útil: según Talwar, los padres deben enseñar el valor de la sinceridad tanto como deben decirles que mentir está mal.

La razón más perturbadora por la que los niños mienten es porque los padres les enseñan a hacerlo. Según Talwar, los niños lo aprenden de nosotros. “No les decimos explícitamente que mientan, pero nos ven hacerlo. Nos ven decirle al telemarketer No soy la dueña de casa. Nos ven mentir en nuestras relaciones sociales.”

Pensemos en cómo esperamos que actúe un niño cuando recibe un regalo que no le gusta. Le decimos que se trague todas sus reacciones sinceras y que finja una sonrisa cortés. En otro experimento de Talwar los niños compiten en un juego por un regalo, pero, cuando lo reciben, se trata apenas de una barra de jabón. Después de darles un momento para superar el shock, un investigador les pregunta si el obsequio les gustó. Alrededor de un cuarto de los preescolares es capaz de mentir y decir que le gustó. Y el porcentaje se eleva a la mitad en los chicos de primaria. Mentir los incomoda, más cuando se les pide que digan por qué les gusta recibir ese jabón. Mientras tanto, los padres usualmente alientan esas mentiras de compromiso. “Los padres suelen estar orgullosos de que su hijo sea «cortés»; no consideran que sea una mentira”, señala Talwar.

Los adultos admiten decir, en promedio, una mentira diaria. La enorme mayoría de estas mentiras son de compromiso, para protegerse a sí mismos o a otros, como decirle al compañero de oficina que trajo galletas que están riquísimas.

Alentados a decir tantas mentiras de compromiso y escuchando tantas otras, los niños empiezan a sentirse cómodos con su propia falta de sinceridad. Aprenden que la franqueza crea conflictos y que mentir es una manera de evitarlos. Y aunque no confunden las mentiras de compromiso con las dichas para encubrir travesuras, sí trasladan el marco emocional entre ellas. Se les vuelve más fácil, en el plano psicológico, mentirles a los padres.

La ironía de mentir es que se trata de una conducta normal y anormal al mismo tiempo. La mentira es esperable, pero no por eso hay que menospreciar su importancia.

Por Po Bronson (c) 2008 New York Magazine (Distribuido por Tribune Media Services)


Traducción: Mirta Rosenberg



.


¡Hola Invitado! ¿Necesitas ayuda en algo?
¡¡¡ Ayúdanos a ayudarte, explica con el máximo de detalles tu problema !!!
¡¡¡ Recuerda que no vemos, ni sabemos qué es lo que necesitas !!!
No te olvides de redimensionar las imágenes a 800x600 px así nos ahorrarás mucho trabajo


Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida;
detrás de cada logro, hay otro nuevo desafío.




Cuando no puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón,...
...¡pero nunca te detengas!
Volver arriba Ir abajo
terapeutasordo
Usuario muy Activo
Usuario muy Activo
avatar

El miembro no ha recibido ninguna advertencia

MensajeTema: Re: Psicología: Las Mentiras   Lun 17 Mayo 2010, 6:56 pm

Muy interesante, ahora reflexiono por que es tan fácil mentir si no nos vemos la mayoría de las técnicas requieren de presencia digo para vernos o escuchar algunas inflexiones de la voz,
pos data serias buen médico creo no mentirte es decir lo digo "honestamente" y jamas "te mentiría en esto"


" si pretendes resultados distintos es muy bueno no hacer siempre lo mismo" A EINSTEIN
Volver arriba Ir abajo
Casilisto
Admin
Admin
avatar

El miembro no ha recibido ninguna advertencia

MensajeTema: Re: Psicología: Las Mentiras   Lun 17 Mayo 2010, 8:40 pm

Hola Terapeuta:

Sinceramente, creo que esto tú ya lo debes tener bastante conocido.

Sin dudas, son datos e informaciones para tener muy en cuenta. Ustedes (quienes nos tratan en nuestras"revoluciones físicas y mentales", deben poder apreciarlo mucho más que nosotros, que no somos estudiosos del tema.
Quizás lo sepan más los psicólogos que los psiquiatras ( - esto es por conjeturas de ignorante absoluto-).

Nadie mejor que tú para darnos tu aproximación y punto de vista.

Disculpa que te ponga en el aprieto de tener que dar contestación, pero la idea es conocer y aprender más.

Un fuerte abrazo para ti, y gracias desde ya por tu comentario.


¡Hola Invitado! ¿Necesitas ayuda en algo?
¡¡¡ Ayúdanos a ayudarte, explica con el máximo de detalles tu problema !!!
¡¡¡ Recuerda que no vemos, ni sabemos qué es lo que necesitas !!!
No te olvides de redimensionar las imágenes a 800x600 px así nos ahorrarás mucho trabajo


Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida;
detrás de cada logro, hay otro nuevo desafío.




Cuando no puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón,...
...¡pero nunca te detengas!
Volver arriba Ir abajo
terapeutasordo
Usuario muy Activo
Usuario muy Activo
avatar

El miembro no ha recibido ninguna advertencia

MensajeTema: Re: Psicología: Las Mentiras   Lun 17 Mayo 2010, 8:57 pm

El mio fue solo un comentario egoísta, más dependiente de mi necesidad de relajarme que de contestarte. Aquí en Argentina durante muchos años la carrera de psicología estuvo prohibida, se la consideraba peligrosa (tema a parte) asi que para estudiar la psique de un hombre había que estudiar 7 años medicina y luego hacer una especialización de cuatro años, la ironía es que después de semejante historia... cada día que vivo creo más en la intuición.
la misma que me hace re calcular sobre la marcha la dirección de un corte de un hierro , o desconfiar al calibre. claro que en mis ejemplos los daños son menores pero también son menos, ¿que puede explicar esto? no lo se.
No quise subestimar tu post todo lo contrario solo ironizaba respecto a la importancia de verse y escucharse en persona.
ahora si!! y en esto soy irreductible: tienes toda la razón!!
si ofendí pido disculpas


" si pretendes resultados distintos es muy bueno no hacer siempre lo mismo" A EINSTEIN
Volver arriba Ir abajo
Casilisto
Admin
Admin
avatar

El miembro no ha recibido ninguna advertencia

MensajeTema: Re: Psicología: Las Mentiras   Lun 17 Mayo 2010, 9:04 pm

Hola Terapeuta:

No, no es ofender!
¡No lo tomé por ese lado, sinceramente!

¡Descansa tranquilo, y mañana la seguimos, si te parece, y si vale la penael tema!

Un fuerte abrazo para ti. :abzo:


¡Hola Invitado! ¿Necesitas ayuda en algo?
¡¡¡ Ayúdanos a ayudarte, explica con el máximo de detalles tu problema !!!
¡¡¡ Recuerda que no vemos, ni sabemos qué es lo que necesitas !!!
No te olvides de redimensionar las imágenes a 800x600 px así nos ahorrarás mucho trabajo


Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida;
detrás de cada logro, hay otro nuevo desafío.




Cuando no puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón,...
...¡pero nunca te detengas!
Volver arriba Ir abajo
Gecko
Usuario Experto
Usuario Experto


El miembro recibió una advertencia

MensajeTema: Re: Psicología: Las Mentiras   Lun 17 Mayo 2010, 11:13 pm

Este me parece un tema por demás interesante, recuerdan aquella película llamada ¨El silencio de los inocentes¨o el silencio de los corderos, The silence of Lambs, y como un médico psicoanalista Hannibal Lecter, era capaz de descubrir detalles insospechados de sus víctimas, será posible llegar a esta profundidad en la psique....esa película y las secuelas estan de miedo, ojalá aparezcan mas médicos aquí tratando este tema.
por lo pronto encontré este material, espero sea interesante: ¿POR QUÉ LAS MENTIRAS?
En general encontraremos un factor psicológico común a todos los casos, con los matices de rigor: es el miedo. Esa es la verdadera enfermedad y las mentiras son sus síntomas o sus efectos declarados.

Veamos el caso del que guarda prudente silencio. Lo suyo es miedo a arriesgarse. Intervenir y expresar su auténtica forma de pensar es comprometerse ante sí y ante los demás y eso requiere mucho valor. El miedo al riesgo llega, en casos, a una dolorosa cobardía, que sigue siendo miedo al fin y al cabo.

El que cambia de opiniones según sople el viento de las aceptaciones de moda, demuestra un miedo pavoroso a perder el aprecio de los de su entorno. Diferenciarse de los otros, mantener una verdad que los demás ocultan, falsean o ignoran, es destacarse como la oveja negra... y eso implica mucho valor. Es más fácil cubrirse bajo el manto común de la mentira aceptada por todos y formar parte de ese grupo que se ha hecho fuerte en su unión.

El que disimula lo que siente y lo que piensa tiene miedo a mostrarse tal cual es, bien sea porque teme conocerse o porque no quiere que los demás lo vean desnudo por dentro, lo que equivale a decir saberlo indefenso. Nada más terrible que sufrir el desprecio de quienes se congregan en torno a unos valores de moda, de quienes logran destruir con muy variados medios al que da la cara limpia y abiertamente.

El lema en sencillo: si todos mentimos en las mismas cosas, esa mentira deja de serlo para convertirse en realidad.

La mentira entraña todos los miedos juntos: el miedo a uno mismo, a la gente, a la vida y sus circunstancias, a las situaciones que debemos enfrentar hasta conquistarlas. La mentira es una forma de falsedad que intenta ver las cosas de otra manera de como son, en beneficio propio: si yo no puedo cambiar lo que me hace sufrir –o no sé hacerlo– lo pinto de otro color y me imagino que ya lo he modificado.

¿Hay maldad en estas mentiras? ¿Solamente miedo? ¿No habrá también un considerable menosprecio hacia el entendimiento y la inteligencia de los demás, de quienes presuntamente no tienen por qué advertir el engaño?

Que la mentira es mentira salta en el lenguaje inconsciente de los gestos. Esto nos llevaría a concluir que el animal (o el inconsciente, da igual) que subyace en todos nosotros, es más verdadero que el humano «barnizado» de cultura.

¿Por qué nuestro «animal» es más auténtico que nosotros mismos? ¿Por qué los ojos, las manos, los movimientos del cuerpo delatan lo que no queremos o no podemos decir?


Última edición por Gecko el Mar 18 Mayo 2010, 12:09 am, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
ezefamo
Admin
Admin
avatar

El miembro no ha recibido ninguna advertencia

MensajeTema: Re: Psicología: Las Mentiras   Lun 17 Mayo 2010, 11:35 pm

Hola Gecko, Saludos.

:asombro: Te inspiraste para el final del día de tu cumpleaños, por este muy buen comentario.

En verdad me gusto la forma de exponer la respuesta


Saludos.


¡Hola Invitado! ¿Necesitas ayuda en algo?
¡¡¡ Ayúdanos a ayudarte, explica con el máximo de detalles tu problema !!!
¡¡¡ Recuerda que no vemos, ni sabemos qué es lo que necesitas !!!
No te olvides de redimensionar las imágenes a 800x600 px así nos ahorrarás mucho trabajo


Las personas inteligentes, hablan de: Ideas
Las personas normales, hablan de: Cosas
Las personas mezquinas hablan de: La gente
Volver arriba Ir abajo
Gecko
Usuario Experto
Usuario Experto


El miembro recibió una advertencia

MensajeTema: Re: Psicología: Las Mentiras   Mar 18 Mayo 2010, 12:19 am

Saludos, no es que me inspire, sino que tengo varios días pensando porqué mentir, y es algo difícil, por. ejm. en mi caso, los cumpleaños no son cosa a los que este muy acostumbrado, es decir, de chico no me gustaba celebrar porque me parecía mas fiesta para extraños, que para mi, entonces prefería irme con mis abuelos al campo que estar en fiestas extrañas, y eso ahora a veces provoca choques con mi sra., ella le encanta organizar fiesta y cantar, a las niñas tambien, pero les falta afinar Cool Smile y en lunes me destantea, imaginen fiesta en lunes :?: , no es lo mío, prefiero salirme a caminar un rato en estos siguientes días en santa paz, sin ruido, asi ando mas a gusto, como en la paz de un camposanto Cool suena medio loco pero asi estoy risa risa risa
Volver arriba Ir abajo
ezefamo
Admin
Admin
avatar

El miembro no ha recibido ninguna advertencia

MensajeTema: Re: Psicología: Las Mentiras   Mar 18 Mayo 2010, 12:29 am

Hola Gecko, Saludos.

Fíjate que es de las cosas muy personales de cada persona, y si en parte hay razón. Yo anteriormente siempre esperaba mi cumpleaños por ser convenenciero y esperar los regalos, ahora ya no me es tan grato el que me regalen, porque me compromete a regalar.

En fin, considero que es de respetar las ideas individuales de cada persona, pero de cualquier forma te voy a platicar algo que tal vez al paso de los años recuerdes: Ahora tu Familia, en especial tus hijos son pequeños, llegará un momento en el que crezcan y ya no te canten, y entonces recordarás melancólicamente aquellos años en que si lo hacían.

Ya para ir a dormir: Un fuerte :abzo:.


Saludos.


¡Hola Invitado! ¿Necesitas ayuda en algo?
¡¡¡ Ayúdanos a ayudarte, explica con el máximo de detalles tu problema !!!
¡¡¡ Recuerda que no vemos, ni sabemos qué es lo que necesitas !!!
No te olvides de redimensionar las imágenes a 800x600 px así nos ahorrarás mucho trabajo


Las personas inteligentes, hablan de: Ideas
Las personas normales, hablan de: Cosas
Las personas mezquinas hablan de: La gente
Volver arriba Ir abajo
Gecko
Usuario Experto
Usuario Experto


El miembro recibió una advertencia

MensajeTema: Re: Psicología: Las Mentiras   Mar 18 Mayo 2010, 12:52 am

Tienes razón :shock: affraid diste jake mate, pero trataré de cantar con ellos y afinar un poco cheers risa , es que la fiesta y pastel son mas de ellos :bball: y al final me hubiese gustado mejor en fin de semana, asi no hay tanto apuro....je je je bueno hasta mañana, ya es hora de dormir, saludos y gracias a todos, ánimo, mañana será otro día,
Volver arriba Ir abajo
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Psicología: Las Mentiras   

Volver arriba Ir abajo
 
Psicología: Las Mentiras
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Las mentiras infantiles de la watchtower
» La psicología de la vergüenza
» DIEZ VERDADES O ¿MENTIRAS? SOBRE EL AMOR
» Psicología del fanatismo
» TRATADO DE PSICOLOGÍA REVOLUCIONARIA - V.M. SAMAEL AUN WEOR

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Hecho por Nosotros Mismos :: CIENCIAS :: * Charlando con los Médicos-
Cambiar a: